Entrevista con Ana Llurba: «Los cuentos de hadas contemporáneos subvierten la vocación moralizante de los clásicos»

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Abran paso. Con Érase otra vez. Cuentos de hadas contemporáneos llegan princesas narcolépticas, brujas que mutan en gatos, madrastras malvadas, niñas castigadas por su curiosidad, perdidas en el bosque con caperuzas rojas y la violencia atávica de los juegos de espejos. 

Ana Llurba explora los arquetipos tradicionales en los cuentos de hadas y su significado simbólico, además de recopilar las relecturas contemporáneas de los mismos, desde Angela Carter a Margaret Atwood. 

Wunderkammer charla con la autora para que revele más sobre este texto. Pasen y lean.

Wunderkammer: En Érase otra vez haces un recorrido por los arquetipos en que las mujeres se han visto representadas en los cuentos de hadas tradicionales. ¿Cuáles son los arquetipos que desgranas en el texto y qué nos dicen del papel de la mujer en el mundo tradicional?

A.L.: Los arquetipos que aparecen analizados en el libro son personajes femeninos como la princesa, la bruja, la joven curiosa que se pierde en el bosque o la esposa que, espoleada por la curiosidad, devela un secreto macabro en los cuentos clásicos como Barba Azul, Caperucita o la Bella Durmiente.

A diferencia de las versiones edulcoradas que nos llegan al presente, estas reescrituras, nuevas versiones en la literatura, el cine y el arte contemporáneos, le dan una vuelta de tuerca, no solo asignándole un lugar activo a las heroínas sino jugando con las expectativas que las formas y las estructuras narrativas de los cuentos clásicos provocan en los lectores, desafiándolos. Como la princesa durmiente en Transformaciones, los célebres poemas de Anne Sexton o, más contemporáneamente, las brujas, en Las cosas que perdimos con el fuego de Mariana Enriquez.

WK: ¿Cómo surge la idea del texto?, ¿a qué se debe?, ¿qué necesidad identificas cuando empiezas a escribirlo?

A.L.: El libro bebe mucho de la operación genealógica de Angela Carter, de su antología de cuentos de hadas (un trabajo de recopilación de las historias folklóricas a lo ancho del mundo) y, sobre todo, de La cámara sangrienta, su libro de cuentos, que es una reescritura increíble, muy trabajada estilísticamente, a veces algo sádica y cruel, de los cuentos de Perrault.

Esos libros, y otros de Carter, como La pasión de la nueva Eva, un gran trabajo sobre arquetipos femeninos mitológicos, religiosos y también contemporáneos, sobre el cine y el imaginario de Hollywood, que se adelantó mucho a la tercera ola feminista y fue contemporánea con la New Wave, siempre me han inspirado como escritora.

Y como también trabajo como crítica literaria, sin darme cuenta empecé a encontrar estas reescrituras de arquetipos en varios libros contemporáneos, en algunas escritoras que considero epígonos de Carter, como Helen Oyeyemi o Kelly Link, a las que admiro mucho porque, con sus personalísimos estilos, reescriben muchos tópicos con una mirada subversiva, innovadora.

WK: En el libro tejes una red de autoras que se han reapropiado de los cuentos de hadas y el folklore para reescribirlos y crear nuevas mitologías más emancipadoras. ¿Podrías nombrar un ejemplo de uno de estos dúos «cuento tradicional/autora actual» y explicar en qué sentido la autora actual se ha reapropiado del texto?

A.L.: No sé si reapropiar es el concepto exacto porque en algunos casos, como el de Angela Carter, es una operación explícita. Sin embargo, en otras, no. Creo que el libro no va solo sobre autoras y autores (también hay algunos, como Robert Coover, que reescribió la Bella Durmiente en Zarzarosa, recuperando los aspectos más grotescos y explícitamente sexuales de la versión original) que han reescrito voluntariamente los cuentos clásicos, sino también sobre esos mismos cuentos como horizontes de referencias para mí y para los lectores.

Un ejemplo de eso sería leer la novela Mi año de descanso y relajación, de Ottessa Mossfeigh, cuyo personaje principal reniega de la vida y las expectativas sociales que pesan sobre las mujeres de clase media alta en USA en los dosmiles y se dedica a autonoquearse a barbitúricos durante un año, como una reescritura contemporánea de la Bella Durmiente. A diferencia del resto de autoras y autores, no creo que la autora hubiera tenido ese arquetipo en mente cuando escribía esa novela. Por eso ésta es mi lectura personal, lo que ese libro activó en mi memoria lectora.

WK: ¿Por qué crees que tantas autoras han puesto su foco en estas historias?

A.L.: Porque son historias ancestrales, matrices narrativas que escuchamos desde la infancia, ritornelos que se repiten pero, por suerte, para todos estos autores no siguen significando lo mismo.

WK: Tras leer Érase otra vez queda la impresión de que los cuentos de hadas y el folklore siguen cumpliendo su función instructiva, solo que esta vez desde una perspectiva feminista. ¿Cuál dirías que es la principal lección que se puede extraer en la lectura feminista de estas historias?

A.L.: No creo que estos cuentos de hadas contemporáneos promuevan la vocación didáctico-moralizante de los clásicos, al contrario, la cuestionan, la subvierten, exhiben las costuras de sus estructuras previsibles. No creo que haya una lección feminista porque eso sería condescendiente con estas autoras, que van mucho más allá en sus apuestas estéticas. Sí son feministas en su vocación de hacernos ver algo que conocíamos desde otra perspectiva, innovadora, ambigua, crítica y, muchas veces, perturbadora.


Érase otra vez. Cuentos de hadas contemporáneos disponible en sus librerías predilectas y en nuestra tienda online:


Quedan invitados a los próximos eventos con Ana Llurba:

25 de mayo – taller en Zoom con Ana y Lata Peinada en torno a las reescrituras de los cuentos de hadas. 

Sábado 22 de mayo – conversación con la autora de ‘Érase otra vez’ en la Feria Literal (Barcelona). 

Jueves 27 de mayo – contaremos con Ana y Teresa López-Pellisa para la presentación del libro, de nuevo en la Lata Peinada. Carrer de la Verge, 10, Barcelona.

Martes 8 de junio – club de lectura online con Ana Llurba, coordinado con librería 80 Mundos.

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